¿Cómo superar los miedos que bloquean nuestra creatividad?


Desde niños, vivíamos en mundos imaginarios, hacíamos muchas preguntas y transformábamos sombras en dinosaurios. Pero pasado el tiempo, al someternos a la socialización y a la educación tradicional, muchos de nosotros comenzamos a sofocar esos impulsos. Aprendimos a ser más cuidadosos para no ser juzgados, a ser más cautelosos y a ser más analíticos. El mundo empezó a dividirse en dos grupos, las personas creativas y las no creativas, y muchas personas conscientemente o inconscientemente empezaron a calificarse a sí mismas en el último grupo.
En un artículo llamado “Reclaim Your Creative Confidence” de la prestigiosa revista de negocios de Harvard, Tom Kelley, Gerente General de IDEO, plantea las siguientes estrategias para superar los cuatro miedos que nos mantienen en el grupo de los no creativos:

1.- Miedo a buscar ideas en un mundo caótico
Las grandes ideas normalmente no surgen detrás de un escritorio en una cómoda oficina. Muchas personas no comprenden que para encontrarlas hay que salir a buscarlas en un mundo caótico. Tienen que hablar con sus potenciales clientes, ponerse en sus zapatos y descubrir esas necesidades ocultas que pueden satisfacer. De otra manera, se arriesgan simplemente a reconfirmar las ideas que ya tenían o a esperar que sus clientes, su jefe o inclusive su competencia les digan que hacer.

Recordemos que toda idea debe satisfacer una necesidad real para que exista un mercado potencial. Y esa necesidad real raramente la descubriremos detrás de nuestro escritorio.

2.- Miedo a ser Juzgado
Hay un momento en la vida en que pasamos de una profunda expresión creativa a una profunda preocupación de lo que otros piensen de uno. Toma poco tiempo desarrollar ese miedo a ser juzgados pero se queda en nosotros por siempre afectando nuestras vidas y limitando nuestras carreras profesionales.

Para evitar correr el riesgo de fallar delante de nuestros jefes y compañeros de trabajo, preferimos “editar” nuestras ideas, matando nuestro potencial creativo, y nos limitamos a sólo comunicar soluciones seguras. De esta manera es imposible ser creativos si es que constantemente estamos censurando nuestras ideas.

La mitad de la batalla consiste en resistir a no juzgarnos a nosotros mismos. Si empezamos a confiar en nuestra intuición y empezamos a valorar nuestras ideas (sean buenas o malas), ya estaríamos a la mitad de superar este miedo. Así que empecemos poco a poco. En lugar de dejar que nuestras ideas pasen a través de nuestra cabeza y caigan a un desagüe, empecemos a capturarlas de forma sistemática anotándolas en un cuaderno. Programemos diariamente un “espacio en blanco” en nuestra agenda, en donde nuestra única tarea sea pensar o dar un paseo y soñar. Cuando tratemos de generar ideas, es mejor que lancemos 100 en vez de 10. Aplacemos nuestro propio juicio y nos sorprenderemos de la cantidad de ideas que podemos tener al terminar la semana.

También intentemos utilizar nuevas palabras a la hora de dar un feedback y motivemos a nuestros colaboradores a que hagan lo mismo, en vez de decir “eso nunca funcionará” hay que cambiarlo por un “Me gustaría...” “Desearía...”. Empezando con palabras positivas y hablando en primera persona a la hora de brindar sugerencias “Esta es solo mi opinión y quiero ayudar”, lograremos que nuestros oyentes sean más receptivos a nuestras ideas.

3.- Miedo a dar el Primer Paso
Luego de definir nuestras buenas ideas, empezar a actuar sobre ellas implica un gran reto. Los escritores se enfrentan a una página en blanco, los profesores al primer día de clases y los empresarios al primer día de su nuevo proyecto. En un sentido más amplio, estamos hablando también del miedo a trazar un nuevo camino o de realizar cambios en nuestro actual flujo de trabajo.

Para superar esta inercia, las buenas ideas no son suficientes. Tenemos que dejar de planear y comenzar a actuar, y la mejor manera de hacerlo es dejando de enfocarnos sólo en la gran tarea y encontrar la pequeña pieza con la que podemos empezar de inmediato.

Vivamos bajo el lema “Don´t get ready, get started!”. El primer paso se verá mucho más fácil si lo hacemos muy pequeño y lo damos hoy mismo.

4.- Miedo a Perder el Control
La confianza en sí mismo no significa simplemente en creer que nuestras ideas son buenas. También significa tener la humildad de dejarlas ir cuando no están funcionando y aceptar las buenas ideas de otros.
Cuando abandonamos el “status quo” y trabajamos colaborativamente, sacrificamos el control sobre nuestro producto, nuestro equipo y nuestro negocio. Pero los beneficios creativos pueden más que compensar esto, necesitamos confiar que la idea colectiva es más poderosa que una idea personal.

La realidad es que no estamos perdiendo el control… estamos aprendiendo a ser líderes.

Fuente: Harvard Business Review

2 comentarios:

  1. Gracias por el artículo, Andrés.
    Y yo añadiría, miedo a equivocarse... y a que los jefes le digan luego que está mal. Muchas veces se prefiere o espera la aprobación del de más arriba para actuar. Y con ello lo único que hacemos es volvernos en repetitivos, me too y sobre todo, terminamos haciendo unicamente más de lo mismo. Hay que dar el salto en la confianza y rodearse y aconsejarse de colaboradores de espíritu abierto. Y ser nosotros mismos también abiertos a los retos creativos de nuestros compañeros.

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